La identificación del agente es sólo el primer paso del proceso. El siguiente paso es evaluar la incidencia que puede tener sobre las plantas cultivadas. Tenemos que cuantificar de alguna manera el nivel del artrópodos, nematodos, hongos, virus… que está sobre el cultivo. En algunos casos esta cuantificación va a consistir en conocer el número de individuos presentes ( p.e. número de orugas que se están comiéndo las planta).

Sin embargo esto no sería factible para el caso de los hongos, bacterias y virus, en primer lugar porque no sería operativo (esta planta tiene 200 cm. de micelio de Botrytis, o 10 millones de bacterias) y en segundo lugar porque en el caso de las enfermedades el patógeno es sólo un vértice del conocido triángulo planta-ambiente-patógeno. En estos casos la evaluación se centrará en los síntomas producidos por la enfermedad (% de planta afectada).

Ahora bien, para evaluar la incidencia de un agente nocivo no es necesario conocer exactamente la realidad (contar las orugas que hay en las 500 plantas), sino que nos bastará una aproximación de la realidad ( si supongo que las orugas están distribuidas de manera regular contaré las orugas que hay en 25 plantas y multiplicaré por 20).
En la actualidad estamos muy acostumbrados a este tipo de técnicas (encuestas electorales, de consumo..) que en nuestro caso reciben el nombre de TÉCNICAS DE MUESTREO.
En el muestreo se recurre a contar una parte pequeña del total de la población y a partir de esta muestra se estima el nivel absoluto de la población.
Las técnicas de muestreo son importantes porque en ellas están basadas las técnicas de control integrado (conocer los niveles poblacionales para ver si han sobrepasado el umbral económico de tratamiento) pero también podemos verlas como una manera de podernos comunicar.
Es muy frecuente que algún agricultor o técnico haga una consulta del tipo ¿Qué puedo tirar para la araña? Saltándose el paso previo que es ¿Tengo que tratar la araña? Para contestar esta pregunta tengo que conocer varios datos y entre ellos el nivel de la plaga. Existe una posibilidad y es que le pregunte al interesado ¿Cuanta araña tiene usted? Casi seguro que la respuesta es de este estilo: “mucha”.
Necesitamos unos datos más concretos que podríamos conseguir realizando un muestreo.
Los métodos de muestreo son muy variados, existen métodos diversos para cada una de las plagas y aún así exsten discrepancias sobre cual es el método adecuado para cada una de las plagas y enfermedades.