Tradicionalmente las áreas urbanas (y aquí consideramos urbano en un sentido laxo) han sido consideradas como zonas con baja biodiversidad que son dominadas por especies no-nativas. Sin embargo, diversos estudios muestran que las áreas urbanas y suburbanas pueden contener niveles relativamente elevados de biodiversidad (Araújo, 2003. The coincidence of people and biodiversity in Europe. Global Ecology and Biogeography 12, 5–12).
Es importante establecer que las áreas urbanas y suburbanas pueden ser ricas desde el punto de vista de la biodiversidad de manera que los políticos y técnicos en urbanismo y ordenación del territorio puede preservar y promover esa biodiversidad.

Preservar intactos amplios hábitats naturales es clave para preservar la biodiversidad. Sin embargo esto puede no ser posible en zonas muy urbanizadas donde quedan pocos hábitats inalterados. Una alternativa viable sería promover la biodiversidad en ecosistemas urbanos (Promoting and preserving biodiversity in the urban forest, Alvey, 2006).

Las ciudades pueden conseguir buenas condiciones locales a corto plazo y plantear al mismo tiempo demandas insostenibles sobre los recursos naturales (importar grandes cantidades de agua, energía y exportar abundantes residuos). Analizar los vínculos entre la sostenibilidad local y global es, por tanto, esencial para buscar el equilibrio territorial.

(Libro Verde de Sostenibilidad Urbana y Local en la Era de la Información. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y  Agencia de Ecología Urbana de Barcelona)