Paisaje y Control Biológico

Durante las últimas décadas del siglo XX, la intensificación de los sistemas de producción agrícola han provocado un cambio importante en el paisaje agrícola de Europa y Estados Unidos . Esta intensificación e industrialización de la agricultura está provocando según algunos autores una “segunda Primavera Silenciosa”, mucho más sutil que la primera (Krebs et al., 1999). La expansión de cultivos anuales y el aumento de escala de las explotaciones conllevan a una simplificación del paisaje agrícola que contiene sólo pequeños fragmentos de hábitats naturales.

Antecedentes

El Convenio Europeo del Paisaje

Una buena forma de desarrollar nuevas perspectivas en términos de desarrollo sostenible es tener en cuenta una visión global del entorno. Para ello es fundamental apoyarse en el paisaje como elemento recopilatorio de los aspectos de la actividad humana que por tanto actúa de indicador de las prácticas que en él se desarrollan.Por todo ello y para la realización de este proyecto es preciso emplear como herramienta de referencia El Convenio Europeo del Paisaje (CEP), hecho en Florencia, en Octubre de 2000. Este es el único Tratado internacional en esta materia, y entró en vigor en España el 1 de Marzo de 2008. Textualmente, el CEP establece que “el paisaje, como síntesis de las características de un determinado medio físico y de la acción humana sobre él a lo largo del tiempo, refleja la superposición de los diversos modelos culturales, ecológicos y económicos en el espacio…El paisaje es un elemento esencial para el bienestar individual y social, cuya protección, gestión y planeamiento comportan derechos y deberes para todos”

La equiparación del paisaje con toda unidad de territorio aporta al concepto de territorio el elemento imprescindible de la percepción humana, individual y social. El paisaje ordinario implica el tratamiento de temas como la restauración y creación de paisajes, y la consideración transnacional del paisaje a escala europea.

El CEP está orientado a la protección, gestión y ordenación de los paisajes, desde una posición no limitativa de la actividad económica, y destacando su papel como oportunidad para diferentes políticas y actividades a partir de dos ideas: el paisaje como factor de calidad de vida en todo el territorio, y como integrante de la identidad cultural. El paisaje se presenta, además, como un elemento clave de intervención en la gobernanza del territorio; en especial por contribuir a preservar los valores patrimoniales (naturales y culturales) y por dotar de mayor coherencia a las políticas que actúan en el territorio.

Presentacion convenio europeo del paisaje

Antecedentes

Influencia del paisaje sobre el control biológico

Una de las estrategias para mejorar el control biológico está relacionada con la estructura del paisaje ya que algunos elementos del paisaje semi-natural proporcionan recursos a las especies beneficiosas que controlan a las especies fitófagas. Podemos considerar que los elementos seminaturales del paisaje funcionan como una red funcional ecológica y coherente. Esta red proporcionaría recursos para la supervivencia de los enemigos naturales. Proporciona alimento para insectos (néctar y polen), hábitat para el invierno y un microclima atractivo (comparado con los extremos en el área cultivada) y presas alternativas después de la recolección de los cultivos (Designing agricultural landscapes for natural pest control: a transdisciplinary approach in the Hoeksche Waard (The Netherlands)).

Paisajes urbanos

La ciudad es considerada como un ecosistema “especial”, que se va transformando en respuesta a una actividad interna y a un funcionamiento basado en el intercambio de materia, energía e información. Como todo ecosistema consta de componentes abióticos y bióticos, entre los que sobresale el hombre. Lo que le da el carácter de “especial” a estos ecosistemas, es el volumen de energía que fluye por fuera de los organismos vivos, la energía que mueve al sistema y la enorme movilidad horizontal que le permite obtener servicios de otros ecosistemas desde distancias considerables.

Plan Maestro de Espacios Públicos Verdes Urbanos de la Región Metropolitana del Valle de Aburrá

Se identifican en las ciudades al menos siete diferentes ecosistemas llamados “urbanos naturales”: arbolado en las calles, césped y parques, bosques urbanos, cultivos dentro de la ciudad, humedales, lagos y mares, y cursos de agua, de los cuales se derivan servicios ecosistémicos que benefician a los ciudadanos [Bolund y Hunhammar, 1999].